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NABUCCO

de Giuseppe Verdi

Nabucco fue la tercera ópera de Giuseppe Verdi y su primer gran éxito, que lo catapultó al lugar de dominio de la ópera italiana.

Ambientada en Babilonia, Nabucco es una ópera épica que narra la rivalidad entre el rey babilonio Nabucodonosor, que oprime al pueblo judío, y su hija adoptiva, Abigaille. El éxito de su estreno fue abrumador no solo por las virtudes musicales de la obra, sino porque el público, ya inmerso dentro de la ola nacionalista que acabaría desembocando en la unificación de toda Italia en un solo estado, se vio reflejado en la trama: un episodio del exilio hebreo en Babilonia después de la conquista de Jerusalén por parte del rey Nabucodonosor II. A destacar el celebérrimo coro Va, pensiero, donde los hebreos manifiestan su añoranza por la patria perdida y que se ha convertido en un himno a la libertad.

La ópera trata temas como el poder, la redención y la libertad, con personajes poderosos y emociones magistralmente reflejadas a través de una música majestuosa y expresiva.

NABUCCO

Giuseppe Verdi (1813-1901)
19/02/2025 – 23/03/2025

Ópera en cuatro actos (Sobretitulada en catalán).

Texto de Temistocle Solera, basado en el Antiguo Testamento y la obra Nabuchodonosor de Anicète Bourgeois y Francis Cornue.

Estrenada en el Teatro alla Scala (Milán) el 9 de marzo de 1842. En Catalunya se estrenó en el Teatre de la Santa Creu (Barcelona) el 2 de mayo de 1844.

Duración aproximada: 2 h 50 min.

Acto 1: 45 min.
Descanso 20 min.
Acto 2: 35 min.
Descanso 15 min.
Actos 3 y 4: 55 min.

REPARTO

Luis Cansino - Nabucco

19, 21, 23, 26 y 28 de febrero
1, 15, 16, 18, 21 y 23 de marzo

Manuel Mas - Nabucco

7, 9 , 12 y 14 de marzo

Maribel Ortega - Abigaille

19, 21, 23 y 26 de febrero
1, 7, 9, 12, 15, 18 y 23 de marzo

Eugènia Montenegro - Abigaille

28 de febrero
14, 16 y 21 de marzo

Alejandro Baliñas - Zaccaria

19, 23, 26 y 28 de febrero
7 y 9 de marzo

Jeroboám Tejera - Zaccaria

21 de febrero
1, 12, 14, 15, 16, 18, 21 y 23 de marzo

Vicenç Esteve - Ismaele

19, 21, 26 y 28 de febrero
1, 7 y 9 de marzo

Nacho Guzmán - Ismaele

23 de febrero
12, 14, 15, 16, 18, 21 y 23 de marzo

Carol García

Fenena
* En la función del 15 de marzo en el Palau de la Música Catalana Laura Vila interpretará el rol de Fenena

Juan Carlos Esteve

Gran Sacerdote

Roberto Redondo-Sainz

Abdallo

Laura Gibert

Anna

FICHA ARTÍSTICA

Dirección musicalSergi Roca BruAdaptación sobretituladoGlòria Nogué
Dirección de escena y vestuarioCarles OrtizRegidor de escenarioJordi Galobart
Asistente de dirección de escenaJaume SangràRealización escenografía y maquinariaRB Creacions 1990, S.L. (Raül Vilasis y Berta Vidal)
Diseño de escenografíaJordi GalobartRealización vestuarioM. Carmen Muñoz / Eva Selma
IluminaciónNani VallsCoordinación caracterizaciónNani Bellmunt
VestuarioFundació Òpera a CatalunyaMaquillaje y peluqueríaAmparo López / Júlia Ramírez / Nerea Fernández
Maestros asistentes musicalesAndrea Álvarez / Juli RodríguezProducción y organizaciónFundació Òpera a Catalunya
Traducción sobretituladoJordi Torrents  

Cor Amics de l’Òpera de Sabadell (Daniel Gil de Tejada, director)
Orquestra Simfònica del Vallès

Saber más

sala de prensa

funciones

FEBRERO 2025

Sabadell, Teatre La Faràndula

Miércoles 19 febrero, 20 h

Viernes 21 febrero, 20 h

Domingo 23 febrero, 18 h

Miércoles 26 febrero, 20 h

Sant Cugat del Vallès, Teatre-Auditori Sant Cugat
Viernes 28 febrero, 20 h

MARZO 2025

Barcelona, Palau de la Música Catalana
Sábado 1 marzo, 18.30 h

Vic, Teatre L’Atlàntida
Viernes 7 marzo, 18 h

Lleida, Teatre de la Llotja
Domingo 9 marzo, 18 h

Manresa, Teatre Kursaal
Miércoles 12 marzo, 18 h

Tarragona, Teatre Tarragona
Viernes 14 marzo, 19 h

Barcelona, Palau de la Música Catalana
Sábado 15 marzo, 18.30 h

Granollers, Teatre Auditori
Domingo 16 marzo, 18 h

Reus, Teatre Fortuny
Martes 18 marzo, 20.30 h

Girona, Teatre Municipal
Viernes 21 marzo, 19 h

Viladecans, Atrium
Domingo 23 marzo, 18 h

Playlist

PODCAST

òpera en construcció

Cápsula 1: Argumento

Cápsula 2: Música

Cápsula 3: Protagonistas

Cápsula 4: Escena

òpera en construcció

Cápsula 1: El argumento

Cápsula 2: el coro. Preparación escénica



DOSIER DIDÁCTICO

òpera en construcció

Cápsula 1: Argumento

Càpsula 2: Caracterització

Càpsula 3: La gira

Galería de imágenes

NABUCCO

La acción tiene lugar en Jerusalén y Babilonia, en el siglo VI A.C.

 

ACTO I: ‘JERUSALÉN’

Interior del Templo de Salomón, en Jerusalén

Llenos de angustia y terror, los hebreos dirigen fervientes plegarias al Señor para que los proteja de los babilonios que, bajo el mando de su rey Nabucodonosor (Nabucco), están a punto de tomar Jerusalén (Gli arredi festivi). Llega Zaccaria, sumo sacerdote de los hebreos, llevando con él Fenena, hija de Nabucodonosor. Exhorta al pueblo a confiar en la ayuda divina: Fenena, retenida como rehén, podría representar una prenda de paz entre hebreos y babilonios (Sperate, o figli!… D’Egitto là sui lidi). Ismaele, sobrino del rey hebreo, anuncia que los guerreros babilonios avanzan sin freno. Entonces, Zaccaria incita al pueblo a rechazar al enemigo y, tras haber confiado Fenena a Ismaele, se aleja con todos los hebreos para defender la ciudad y el Templo (Come notte a sol fulgente).

Ismaele y Fenena, secretamente enamorados el uno del otro, quedan solos. Ismaele recuerda cómo Fenena lo ayudó a huir de la prisión en Babilonia, cuando estuvo allí en calidad de embajador. Ahora es el turno de Ismaele de liberar a Fenena y huir con ella. Pero de repente irrumpe un pelotón de soldados babilonios que ha conseguido penetrar en el Templo. A su frente se encuentra Abigaille, a quien todo el mundo considera la hija mayor de Nabucodonosor. Ésta, que también ama secretamente al príncipe hebreo, se enfrenta a los dos amantes con sarcasmo y cólera (Prode guerrier!) para, acto seguido, confesar su amor a Ismaele (Io t’amava!). Está dispuesta a salvar al pueblo hebreo si Ismaele consiente a amarla, pero él la rechaza.

Vuelven al Templo los hebreos que huyen (Lo vedeste?). Llega Nabucodonosor a caballo, pero Zaccario lo conmina a no entrar, amenazándolo con matar a Fenena si el rey de Babilonia osa profanar el lugar sagrado. El rey desciende del caballo (Si finga… Tremin gl’insani), pero sus palabras blasfemas provocan la cólera del sacerdote. Cuando éste está a punto de matar a Fenena, Ismaele se interpone y libera a la muchacha. Ahora que su hija está con él, Nabucodonosor ordena a los soldados saquear e incendiar el Templo (Mio furor, non più costretto). Zaccaria y los hebreos maldicen a Ismale por haber traicionado la patria (Dalle gente sii reietto).

 

ACTO II: ‘EL IMPÍO’

Escena primera

Apartamentos del Palacio Real de Babilonia

Abigaille ha conseguido apoderarse de un documento que certifica su verdadero origne: en realidad no es la hija de Nabucodonosor, sino una esclava. Pero esto no la hace renuncar a sus ambicioses planes de dominación. Está furiosa con Nabucodonosor que, aún en guerra contrar los hebreos, ha confiado la regencia a Fenena y, además, ha alejado Abigaille del campo de batalla enviándola de vuelta a Babilonia. Su cólera y su deseo de venganza contra Fenena que, además del amor de Ismaele, ahora le disputa también el trono, no tienen límites. En el corazón de Abigaille ya no caben los sentimientos de humanidad y amor que antaño conoció (Ben io t’invenni… Andh’io dischiuso un giorno).

Llega el Gran Sacerdote de Baal, seguido de los Magos del reino de Babilonia. Presa de gran agitación, el Gran Sacerdote explica a Abigaille que Fenena, la regente, ha liberado a los hebreos. Para poner fin a todo esto y salvar Babilonia de sus enemigos, es necesario que Abigaille tome las riendas del poder; con este objetivo ya ha hecho correr el rumor de que Nabucodonosor ha muerto en combate. Abigaille acepta la oferta del Gran Sacerdote y exulta de pensar en poder, finalmente, subir al trono (Salgo già del trono aurato).

Escena segunda

Sala del Palacio Real

Acompañado por un Levita que lleva las tablas de la ley, Zaccaria se dirige hacia los apartamentos de Fenena. Se propone convertir a la hija de Nabucodonosor a la religión hebrea y ruega al Señor que lo ilumine y lo asista en esta misión (Vieni, o Levita!… Tu sul labbro de’ veggenti). Los Levitas se reunen en la sala. Llega también Ismaele, pero todos lo rechazan y lo maldicen por su traición (Il maledetto non ha fratelli). Entran entonces Zaccaria, su hermana Anna y Fenena. Anna interviene para disculpar a Ismaele y anuncia que Fenena acaba de convertirse. Después llega Abdallo, fiel oficial de Nabucodonosor, con la noticia de la muerte del rey y la ascensión de Abigaille al trono. Ésta, acompañada por el Gran Sacerdote de Baal y sus fieles, hace su aparición par arrancar la corona real a Fenena. En medio de la sopresa general, llega Nabucodonosor con sus guerreros y reclama la corona para si mismo. Entonces pronuncia palabras de menosprecio hacio el dios Baal que, dice, ha empujado a los babilonios a traicionarlo, pero también hacia el dios de los hebreos. Finalmente, exige que todos lo adoren como al único dios existente y amenaza de muerte a Zaccaria y a todos los hebreos en el caso que no se inclinen ante su voluntat. Pero en el momento en que Nabucodonosor pronuncia las palabras Non son più re, son Dio! (¡Ya no soy rey, soy Dios!), un rayo estalla encima suyo. La corona cae al suelo y, en medio del silencio general, se oye la voz del reu, que manifiesta ya signos de demencia (Chi mi toglie il regio scettro?). La corona caida es rápidamente recogida por Abigaille.

 

ACTO III: ‘LA PROFECÍA’

Escena primera

Los Jardines Colgantes de Babilonia

Abigaille que, debido al desorden mental de Nabucodonosor, ha asumido mientrastanto plenos poderes, recibe el homenaje del pueblo y los nobles de Babilonia (È l’Assiria una regina). El Gran Sacerdote de Baal le presenta la sentencia de muerte para Fenena y los hebreos, pidiéndola que la apruebe. Abigaille finge dudar pero, de repente, aparece Nabucodonosor, vestido modestamente, con el espíritu transtornado. Abigaille ordena alejarse a todo el mundo y queda sola con el rey, a quien muestra la sentencia de muerte (Donna, chi sei?). Nabucodonosor duda en firmarla pero, oyendo los sarcasmos con los cuales Abigaille le reprocha indecisión y debilidad, estampa su sello. En seguida se da cuenta, sin embargo, que también ha decretado la muerte de Fenena, pero es demasiado tarde: Abigaille ya ha entregado la sentencia a los guardias. Atemorizado, Nabucodonosor estalla en invectivas contra la esclava y busca inútilmente el documento que prueba los orígenes serviels de Abigaille. Pero ésta tiene el documento en sus propias manos y lo hace pedazos ante Nabucodonosor, que queda como paralizado (Oh, di qual’ onta aggravasi). Abigaille, para coronar su triunfo, ordena a los guardias que encarcelen al rey. Nabucodonosor le ruega que salve a su hija (Deh, perdona): nadie disputará el trono de Babilonia a Abigaille si Fenena es salvada. Pero el ruego es inútil: Abigaille, que finalmente se puede vengar, permanece inflexible.

Escena segunda

Las orillas del Éufrates

Cargados de cadenas, los hebreos son obligados a trabajos forzados. Su pensamiento se dirige hacia su patria perdida y son dolorosamente invadidos por los recuerdos del Jordán, Jerusalén y la tierrra natal (Va, pensiero). Zaccaria inspira coraje a su pueblo y, en una visión profética, vaticina el final del cautiverio de los hebreos y la destrucción de Babilonia (Oh, chi piange?… Del futuro nel buio discerno).

 

ACTO IV: ‘EL ÍDOLO ROTO’

Escena primera

Un apartamento en el Palacio Real

Despertándose de una pesadilla, Nabucodonosor oye voces a lo lejos. De entrada no llega a entender dónde se encuentra ni qué pasa, pero en seguida puede ver a su hija cargada de cadenas mientras es conducida al suplicio y se da cuenta de que está prisionero en su propio palacio. Entonces dirige una plegaria al dios de los hebreos, implorando el perdón y jurando reconstruir su Templo (Dio di Giuda). Reconfortado por esta nueva fe y habiendo su espíritu encontrado nuevamente la luz, se dirige hacia una puerta para forzarla; en ese mismo instante entra Abdallo con guerreros fieles al rey. Seguido pour sus leales, Nabucodonosor corre hacia el exterior del palacio para salvar Fenena y castigar a los que lo han traicionado (Cadran, cadranno i perfidi… O prodi miei, seguitemi).

Escena segunda

Los Jardines Colgantes

Con los sones de una marcha fúnebre entran Fenena y los hebreos condenados a muerte. Consolada por Zaccaria, Fenena se dispone a afrontar el martirio con serenidad (Oh, dischiuso è il firmamento!). La llegada de Nabucodonosor y sus guerreros salva a Fenena y los hebreos de la muerte. El rey, al mismo tiempo, ordena la destrucción del ídolo de Baal, pero éste cae por si mismo y se rompe. Después de haber concedido a los hebreos la libertad y el permiso para volver a su patria, Nabucodonosor exhorta a todos a arrodillarse y adorar al dios único y verdadero (Immenso Jeovha).

Finalmente, entra Abigaille, sostenida por dos soldados: se ha envenenado y es a punto de morir. Pide perdón a Fenena y, ante Ismaele, confía los dos enamorados a la protección de Nabucodonosor. Muere invocando al dios de los hebreos (Su me… morente… esanime… ).

ENTRE LA LEYENDA Y EL PRIMER ÉXITO VERDIANO

Estrenada en La Scala de Milán el 9 de marzo de 1842 con libreto de Temistocle Solera sobre el drama de Anicète Bourgeois Nabuchodonosor, Nabucco nació con la superación de un periodo personal y profesional difícil en la vida de Verdi, después del fracaso de su segunda ópera, Un giorno di regno, y de la muerte de su esposa y dos hijos el 1840. Con más leyenda que realidad en la mezcla de recuerdos y deseos relatados por el propio compositor sobre el proceso de composición, la obra plantea algunos temas habituales en su producción: intereses políticos, dialéctica religiosa, conflictos paternofiliales y la soledad de los individuos.

Marcada por una marcialidad y una instrumentación rica en efectismos, se construye con la solita forma y la scena como matriz constructiva (recitativo-aria-cabaletta) de números cerrados y yuxtapuestos en cuadros escénicos a lo largo de cuatro actos bautizados como “Jerusalén”, “El impío”, “La profecía” y “El ídolo destronado”. Vocalmente combina el belcantismo puro con puntos de bastante dramática y declamatoria, así como un carácter de epopeya, masculinizado, también presente en la ambiciosa y vengativa Abigaille: una soprano dramática de agilidad, de cuerpo vocal ancho, extensión extrema con saltos interválicos arriesgados y control del sfogato. El barítono, el rey destronado Nabuccodonosor, responde al arquetipo masculino dominante, de autoridad que exige un buen fraseggiatore de timbre oscuro y versatilidad en la dicción; mientras que la mezzosoprano Fenena, verdadera hija suya, forma parte del tándem amoroso –relegado en un plan secundario– con Ismaele, tenor comprimario sin mucha exigencia vocal. Por último, Zaccaria es un bajo cantante que quiere unos medios contundentes, lirismo y habilidad en puntuales pasajes a sotto voce, la cavatina del cual, Egitto là sui lidio, prefigura el famoso Va, pensiero.

Todo ello viene precedido por una apertura popurrí basada en la stretta de final del acto I, el dúo de Nabucco y Abigail (acto III) y el citado coro de los esclavos hebreos en el acto III. Se trata de una plegaria coral, poco frecuente en la época, con giros de canto gregoriano y partícipe de la ecuación en la que el coro como pueblo era el reflejo colectivo de la nación italiana oprimida por los austríacos. Pero en ningún caso desencadenó las famosas proclamas ‘Viva Verdi’ (‘Viva Vittorio Emanuele Re de Italia’) del Risorgimento, como se ha repetido erróneamente. Por lo menor, no hasta los últimos años de la década de 1850, cuando Verdi ya era el principal compositor italiano en activo.

Albert Ferrer Flamarich
Musicógrafo e historiador del arte

NABUCCO, LA LEYENDA DE VERDI

A pesar de que hoy en día sabemos que Giueseppe Verdi es uno de los compositores de mayor éxito en la historia de la música, la verdad es que sus inicios como compositor no fueron fáciles. De hecho, incluso antes de iniciarse como compositor de óperas su relación con la música ya fue complicada, al no ser aceptado en el Conservatorio de Milán porque superaba la edad máxima de acceso. Entonces, solo una prueba que lo avalara como un talento extraordinario le habría permitido entrar al conservatorio. Le hicieron la prueba, pero no la superó. Hoy en día, a pesar de no haber estudiado allí, el Conservatorio de Milán se llama Conservatorio di Musica Giuseppe Verdi.

Nabucco (Milán, 1842) es la tercera ópera de Verdi, pero él mismo afirmó: “Se podría decir que mi carrera artística empezó con esta ópera”. Y es que su primera ópera, Oberto (Milán, 1839) fue un éxito discreto, mientras que la segunda, Un giorno di regno (Milán, 1840), fue un absoluto fracaso. Y es del todo comprensible, recibía el encargo de componer una ópera cómica al poco de la muerte de su mujer y sus dos hijos. Parece que Verdi no quería componer ninguno más ópera después de esta sonora derrota, pero la insistencia del responsable del Teatro alla Scala de Milán hizo que aceptara poner música al libreto de Temistocle Solera. Y llegamos a la leyenda –seguramente con más ficción que realidad– que asegura que Verdi lanzó el libreto a la tabla de su despacho y este quedó abierto por las páginas donde se podía leer: Va, pensiero.

Con o sin leyenda, con Nabucco se produjo el milagro, puesto que Verdi logró un éxito sin precedentes al componer una música mucho más enérgica que la de las óperas de Donizetti o Bellini, mucho más teatral y, sobre todo, con una clara lectura política que los italianos, hartos del dominio austríaco, entendieron: ellos eran el pueblo oprimido que en la ópera representan los hebreos bajo el dominio babilonio. El éxito de Nabucco fue el trampolín que hizo de Verdi todo un símbolo del pueblo italiano, pero también uno de los compositores más esenciales de toda la historia de la ópera.

Albert Galceran
Divulgador musical