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EL HOLANDÉS ERRANTE

de Richard Wagner

El holandés errante, la cuarta ópera de Wagner y obra romántica por excelencia, supuso un punto de inflexión en la evolución artística del compositor, anticipando el uso de los conocidos leitmotivs wagnerianos.

Inspirado por una gran tormenta que sufrió durante un viaje entre Riga y Londres, y con la costa de Noruega como telón de fondo, Wagner nos narra la antigua leyenda del holandés errante: un capitán condenado a navegar eternamente sin descanso, salvo una vez cada siete años, cuando puede tocar tierra con la oportunidad de que el amor de una mujer pueda redimirlo y romper la maldición. Esa chica es Senta, la hija del marinero noruego Daland, que con su amor y su sacrificio final libera al maldito navegante.

Una historia sobre la redención por amor, uno de los temas que obsesionaron al compositor durante toda su vida. En esta poderosa ópera romántica, Wagner nos sumerge en el mito del holandés errante y con una música vibrante e intensa traza una trama donde el destino, el amor incondicional y la fuerza del mar se convierten en protagonistas.

EL HOLANDÉS ERRANTE

Richard Wagner (1813-1883)
28/11/2025 – 09/12/2025

Ópera romántica en tres actos (sobretitulada en catalán).

Música y libreto de Richard Wagner, inspirado en la obra literaria Las memorias del señor de Schnabelewopski de Heinrich Heine.

Estrenada en el Teatro Real de la Corte de Dresden el 2 de enero de 1843. En Catalunya se estrenó en el Gran Teatre del Liceu el 12 de diciembre de 1885.

Duración aproximada: 2 h 15 min.

Acto 1: 50 min.
Actos 2 y 3: 85 min.

REPARTO

José Antonio López

El holandés

Maribel Ortega

Senta

Sava Vemić

Daland

José Ansaldi

Erik

Elisabeth Gillming

Mary

Jorge Juan Morata

Steuermann

FICHA ARTÍSTICA

Dirección musicalJosep Planells SchiaffinoVestuarioFundació Òpera a Catalunya
Dirección de escenaEmilio LópezAdaptación sobretituladoGlòria Nogué
Asistent de dirección de escenaCarles OrtizRegidor de escenarioJordi Galobart
Diseño de escenografíaJordi GalobartRealización escenografía y maquinariaRB Creacions 1990, S.L. (Raül Vilasis y Berta Vidal)
Diseño de vestuarioEster MartinCoordinación caracterizaciónToni Santos
IluminaciónSergio Gracia

Producción y organización Fundació Òpera a Catalunya

Cor Amics de l’Òpera de Sabadell

Cor Bruckner Barcelona

Orquestra Simfònica del Vallès

Saber más

sala de prensa

funciones

NOVIEMBRE 2025

Sabadell, Teatre La Faràndula
Viernes 28 noviembre, 20 h

Domingo 30 noviembre, 18 h

DICIEMBRE 2025

Sabadell, Teatre La Faràndula
Martes 2 diciembre, 20 h

Reus, Teatre Fortuny
Jueves 4 diciembre, 20.30 h

Barcelona, Palau de la Música Catalana
Domingo 7 diciembre, 17 h

Vic, Teatre L’Atlàntida
Martes 9 diciembre, 18 h

Playlist

DOSIER DIDÁCTICO

PODCAST

òpera en construcció

Cápsula 1: Argumento

Cápsula 2: Música

Cápsula 3: Protagonistas

Cápsula 4: Escena

òpera en construcció

Cápsula 1: El argumento

Cápsula 2: La puesta en escena

òpera en construcció

Cápsula 1: Argumento

Càpsula 2: Caracterització

Càpsula 3: La gira

Galería de imágenes

EL HOLANDÉS ERRANTE

La acción tiene lugar en las costas de Noruega en una época indeterminada

ACTO I

En el viaje de retorno a casa, el barco del capitán Daland tiene que buscar refugio en un puerto a causa de una tormenta. Deja el timonel de guardia y él se retira con el resto de marineros. El timonel se duerme y, mientras tanto, aparece a popa un barco fantasmal que el viento empuja hacia el barco de Daland, y los dos barcos quedan enlazados por los garfios de abordaje. Un hombre pálido salta en tierra lamentando su destino. Es el hombre conocido como el “holandés errante”, el cual está sometido a una maldición, porque una vez invocó Satanás y por este fue condenado a navegar sin descanso, con la única posibilidad de bajar una vez a tierra cada siete años para buscar un amor puro que lo salve con su muerte.

Daland vuelve y conoce al extranjero, que le dice que no tiene patria. Hablando con él, Daland menciona que tiene una hija para casar y enseguida el holandés se la pide en matrimonio, ofreciéndole a cambio un cofre lleno de oro como regalo. Tentado por las riquezas, Daland acepta la propuesta de matrimonio. De golpe, sopla el viento del sur, y ambos barcos pueden salir del puerto y navegar hacia el hogar de Daland.

ACTO II

En casa de Daland, un grupo de chicas del pueblo están cantando e hilando. También está su hija, Senta, que, soñadora, mira una imagen del legendario holandés, que está colgada en un muro de la casa. Su intención es salvarlo de la maldición. Ella explica a sus amigas, contra la voluntad de su nodriza, Mary, la historia del holandés errante, y como el diablo, al sentirlo jurar, le tomó la palabra. Ella jura que lo salvará mediante su fidelidad.

Erik, un cazador que es el prometido de Senta, llega y la escucha. Las chicas se van y Erik advierte Senta de su sueño premonitorio, en el que ha visto Daland llegando con un misterioso extranjero que se lo llevará en el mar. Ella lo escucha complacida y Erik se va, desesperado.

Daland llega a casa con el holandés. Él y Senta se quedan mirándose fijamente el uno al otro. Senta apenas se da cuenta de la presencia de su padre, incluso cuando él le presenta el recién llegado como su prometido. En el dúo posterior, que cierra el acto, Senta jura que será fiel al holandés hasta la muerte.

ACTO III

Aquella misma tarde, las chicas del pueblo llevan comida y bebida a los marineros de Daland e invitan la tripulación del barco fantasmal a unirse a su alegría, pero es vano. Las chicas se retiran y formas fantasmagóricas aparecen trabajando sobre la cubierta del barco. Los hombres de Daland se retiran, llenos de miedo.

Llega Senta, seguida de Erik, que le reprocha que lo haya abandonado, puesto que él la quiere, y le jura amor permanente. Cuando el extranjero escucha estas palabras, se siente desesperado, porque cree que estará perdido por siempre jamás. Convoca sus hombres y explica a Senta la maldición y, ante la consternación de Daland y su tripulación, declara que él es la persona conocida como el “holandés errante”.

Al zarpar el barco del holandés, Sienta se lanza en el mar, jurando que le será leal hasta la muerte. Y esta es la salvación del holandés. El barco fantasma desaparece y se ven Sienta y el holandés que ascienden hacia el cielo.cel.

SU PRIMERA GRAN ÓPERA ROMÁNTICA

El holandés errante, en alemán Der fliegende Holländer, es la cuarta ópera de Wagner y un momento artístico capital en la obra del compositor. Las tres primeras fueron Die Feen (‘Las hadas’), Das Liebesverbot (‘La prohibición de amar’) y Rienzi, der Letzte der Tribunen (‘Rienzi, el último tribuno’). Estas primeras obras son “experimentos de juventud”, hechos de acuerdo con los estilos predominantes en la dramaturgia musical de la época. Hay quien compara Rienzi, der Letzte der Tribunen con el estilo de Grand Opéra que imperaba especialmente en la Ópera de París, capital de la ópera mundial a principios del siglo XIX.

El libreto de El holandés errante está inspirado en la obra de Heinrich Heine Aus den Memoiren des Herrn von Schnabelewopski (‘Las memorias del señor von Schnabelewopski’), del año 1833, que Wagner leyó el 1838, y, en cuanto a la música, tuvo cierta influencia el viaje que el compositor hizo en la goleta Thetis desde Riga hasta Londres el 1839, huyendo de los acreedores, un viaje que hizo con su primera mujer, Minna Planner. Es muy probable que el carácter melancónico de la obra tenga la causa en este viaje. Algo cautivó la imaginación de Wagner: la redención por amor.

El holandés errante fue compuesta en Francia, cuando Wagner se encontraba en la miseria más total y absoluta. A finales de 1842, hizo los esbozos de la partitura y la tenacidad de Wagner lo llevó a estrenar la obra en Dresde el 2 de enero de 1843, con veintinueve años.

Esta ópera, quizás infravalorada por los wagnerianos de buena fe a causa de los hitos logrados posteriores, es su primero gran drama musical. Esto se debe a unos factores que, entre otros, vale la pena enumerar: la acción se muestra a través de los personajes y sus sentimientos; la continuidad orquestal, sin cortes separadores entre recitativos y arias, así como el incipiente uso del Leitmotiv (‘motivo conductor’), que expresa situaciones, sensaciones y voluntades; y finalmente, el tratamiento del canto, siempre pendiente del desarrollo poético más que de las reglas impuestas de la época.

Wagner estaba poniendo los fundamentos de un nuevo estilo, un estilo que, después de Tannhäuser y Lohengrin, desembocaría en Tristán e Isolda, Los maestros cantores de Núremberg, El anillo del nibelung y Parsifal.

El holandés errante tiene una frescura, una energía juvenil, un entusiasmo y una libertad que la hacen única e irrepetible. El joven Wagner se volcó en el planteamiento de una obra en la que se complementan las ideas musicales, los recuerdos personales, las experiencias literarias y, por encima de todo, la pasión de vivir. El encanto que tiene está por encima de los desafíos escénicos y de los temas exóticos. La modernidad de El holandés errante, su capacidad de comunicación, proviene de la espontaneidad creativa y de la autenticidad.

En algunos aspectos, esta obra es heredera del llamado “realismo fantástico”, es decir, acciones dramáticas con fuertes componentes sobrenaturales con ejemplos como pueden ser Der Freischütz (‘El cazador furtivo’) de Karl Maria von Weber (1786-1826) y Der Vampyr (‘El vampiro’) de Heinrich Marschner (1795-1861). Tres actos y ocho escenas forman la estructura definitiva del libreto, a pesar de que hay muchos teatros, entre los cuales, el de Bayreuth, que representan la obra sin interrupción, siguiendo el deseo del autor. Hay tres momentos que pueden servir de síntesis en cada uno de los actos. En el primer acto, el monólogo del holandés (recitativo y aria), en el que éste expone su desafortunada y atormentada situación. En el segundo acto, la balada de Senta, situación de máxima tensión, donde la chica, después de recoger “el motivo del holandés”, hace su difícil intervención. Y en el tercer acto, los contrastes tierra-mar, hombre-mujer, embarcación noruega – barco fantasma adquieren todo el sentido en la primera escena, llena de fuerza, expresividad y tensión. Todas las inquietudes románticas de Wagner logran la máxima expresión en estos tres momentos, a los cuales podríamos añadir los últimos instantes de la obra por esta apuesta al límite de la fidelidad y la redención por el amor.

Josep Mallol Gurgui
Matemático y divulgador musical

EL HOLANDÉS ERRANTE

La acción tiene lugar en las costas de Noruega en una época indeterminada

ACTO I

En el viaje de retorno a casa, el barco del capitán Daland tiene que buscar refugio en un puerto a causa de una tormenta. Deja el timonel de guardia y él se retira con el resto de marineros. El timonel se duerme y, mientras tanto, aparece a popa un barco fantasmal que el viento empuja hacia el barco de Daland, y los dos barcos quedan enlazados por los garfios de abordaje. Un hombre pálido salta en tierra lamentando su destino. Es el hombre conocido como el “holandés errante”, el cual está sometido a una maldición, porque una vez invocó Satanás y por este fue condenado a navegar sin descanso, con la única posibilidad de bajar una vez a tierra cada siete años para buscar un amor puro que lo salve con su muerte.

Daland vuelve y conoce al extranjero, que le dice que no tiene patria. Hablando con él, Daland menciona que tiene una hija para casar y enseguida el holandés se la pide en matrimonio, ofreciéndole a cambio un cofre lleno de oro como regalo. Tentado por las riquezas, Daland acepta la propuesta de matrimonio. De golpe, sopla el viento del sur, y ambos barcos pueden salir del puerto y navegar hacia el hogar de Daland.

ACTO II

En casa de Daland, un grupo de chicas del pueblo están cantando e hilando. También está su hija, Senta, que, soñadora, mira una imagen del legendario holandés, que está colgada en un muro de la casa. Su intención es salvarlo de la maldición. Ella explica a sus amigas, contra la voluntad de su nodriza, Mary, la historia del holandés errante, y como el diablo, al sentirlo jurar, le tomó la palabra. Ella jura que lo salvará mediante su fidelidad.

Erik, un cazador que es el prometido de Senta, llega y la escucha. Las chicas se van y Erik advierte Senta de su sueño premonitorio, en el que ha visto Daland llegando con un misterioso extranjero que se lo llevará en el mar. Ella lo escucha complacida y Erik se va, desesperado.

Daland llega a casa con el holandés. Él y Senta se quedan mirándose fijamente el uno al otro. Senta apenas se da cuenta de la presencia de su padre, incluso cuando él le presenta el recién llegado como su prometido. En el dúo posterior, que cierra el acto, Senta jura que será fiel al holandés hasta la muerte.

ACTO III

Aquella misma tarde, las chicas del pueblo llevan comida y bebida a los marineros de Daland e invitan la tripulación del barco fantasmal a unirse a su alegría, pero es vano. Las chicas se retiran y formas fantasmagóricas aparecen trabajando sobre la cubierta del barco. Los hombres de Daland se retiran, llenos de miedo.

Llega Senta, seguida de Erik, que le reprocha que lo haya abandonado, puesto que él la quiere, y le jura amor permanente. Cuando el extranjero escucha estas palabras, se siente desesperado, porque cree que estará perdido por siempre jamás. Convoca sus hombres y explica a Senta la maldición y, ante la consternación de Daland y su tripulación, declara que él es la persona conocida como el “holandés errante”.

Al zarpar el barco del holandés, Sienta se lanza en el mar, jurando que le será leal hasta la muerte. Y esta es la salvación del holandés. El barco fantasma desaparece y se ven Sienta y el holandés que ascienden hacia el cielo.cel.

SU PRIMERA GRAN ÓPERA ROMÁNTICA

El holandés errante, en alemán Der fliegende Holländer, es la cuarta ópera de Wagner y un momento artístico capital en la obra del compositor. Las tres primeras fueron Die Feen (‘Las hadas’), Das Liebesverbot (‘La prohibición de amar’) y Rienzi, der Letzte der Tribunen (‘Rienzi, el último tribuno’). Estas primeras obras son “experimentos de juventud”, hechos de acuerdo con los estilos predominantes en la dramaturgia musical de la época. Hay quien compara Rienzi, der Letzte der Tribunen con el estilo de Grand Opéra que imperaba especialmente en la Ópera de París, capital de la ópera mundial a principios del siglo XIX.

El libreto de El holandés errante está inspirado en la obra de Heinrich Heine Aus den Memoiren des Herrn von Schnabelewopski (‘Las memorias del señor von Schnabelewopski’), del año 1833, que Wagner leyó el 1838, y, en cuanto a la música, tuvo cierta influencia el viaje que el compositor hizo en la goleta Thetis desde Riga hasta Londres el 1839, huyendo de los acreedores, un viaje que hizo con su primera mujer, Minna Planner. Es muy probable que el carácter melancónico de la obra tenga la causa en este viaje. Algo cautivó la imaginación de Wagner: la redención por amor.

El holandés errante fue compuesta en Francia, cuando Wagner se encontraba en la miseria más total y absoluta. A finales de 1842, hizo los esbozos de la partitura y la tenacidad de Wagner lo llevó a estrenar la obra en Dresde el 2 de enero de 1843, con veintinueve años.

Esta ópera, quizás infravalorada por los wagnerianos de buena fe a causa de los hitos logrados posteriores, es su primero gran drama musical. Esto se debe a unos factores que, entre otros, vale la pena enumerar: la acción se muestra a través de los personajes y sus sentimientos; la continuidad orquestal, sin cortes separadores entre recitativos y arias, así como el incipiente uso del Leitmotiv (‘motivo conductor’), que expresa situaciones, sensaciones y voluntades; y finalmente, el tratamiento del canto, siempre pendiente del desarrollo poético más que de las reglas impuestas de la época.

Wagner estaba poniendo los fundamentos de un nuevo estilo, un estilo que, después de Tannhäuser y Lohengrin, desembocaría en Tristán e Isolda, Los maestros cantores de Núremberg, El anillo del nibelung y Parsifal.

El holandés errante tiene una frescura, una energía juvenil, un entusiasmo y una libertad que la hacen única e irrepetible. El joven Wagner se volcó en el planteamiento de una obra en la que se complementan las ideas musicales, los recuerdos personales, las experiencias literarias y, por encima de todo, la pasión de vivir. El encanto que tiene está por encima de los desafíos escénicos y de los temas exóticos. La modernidad de El holandés errante, su capacidad de comunicación, proviene de la espontaneidad creativa y de la autenticidad.

En algunos aspectos, esta obra es heredera del llamado “realismo fantástico”, es decir, acciones dramáticas con fuertes componentes sobrenaturales con ejemplos como pueden ser Der Freischütz (‘El cazador furtivo’) de Karl Maria von Weber (1786-1826) y Der Vampyr (‘El vampiro’) de Heinrich Marschner (1795-1861). Tres actos y ocho escenas forman la estructura definitiva del libreto, a pesar de que hay muchos teatros, entre los cuales, el de Bayreuth, que representan la obra sin interrupción, siguiendo el deseo del autor. Hay tres momentos que pueden servir de síntesis en cada uno de los actos. En el primer acto, el monólogo del holandés (recitativo y aria), en el que éste expone su desafortunada y atormentada situación. En el segundo acto, la balada de Senta, situación de máxima tensión, donde la chica, después de recoger “el motivo del holandés”, hace su difícil intervención. Y en el tercer acto, los contrastes tierra-mar, hombre-mujer, embarcación noruega – barco fantasma adquieren todo el sentido en la primera escena, llena de fuerza, expresividad y tensión. Todas las inquietudes románticas de Wagner logran la máxima expresión en estos tres momentos, a los cuales podríamos añadir los últimos instantes de la obra por esta apuesta al límite de la fidelidad y la redención por el amor.

Josep Mallol Gurgui
Matemático y divulgador musical