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LA TRAVIATA

de Giuseppe Verdi

Junto con Rigoletto e Il trovatore, La traviata forma la llamada ‘trilogía popular’ de Verdi y es una de las óperas más representadas en todo el mundo, a pesar del fracaso en su estreno.

La historia de La traviata gira entorn de Violetta Valéry, una cortesana parisenca que s’enamora del jove Alfredo Germont. Malgrat el seu amor sincer, la relació es veu afectada per les convencions socials i les pressions familiars. Una estreta moral burgesa i extremadament hipòcrita l’allunya de la felicitat i l’obliga a fer la gran renúncia per la por del què diran. Tot plegat un retrat d’una societat podrida i corrupta sota una aparença meravellosa, que en la seva estrena el públic no va acceptar, per veure-s’hi retratat massa cruelment.

Una ópera romántica, pero también claramente precursora del verismo, que nos cuenta una conmovedora historia de redención por amor de una cortesana, con una música muy expresiva que refleja los sentimientos de los personajes y transmite su drama interior.

LA TRAVIATA

Giuseppe Verdi (1813-1901)
22/04/2026 – 24/05/2026

Ópera en tres actos (sobretitulada en catalán).

Texto de Francesco Maria Piave, basado en la novela La dame aux camélias de Alexandre Dumas.

Estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. En Catalunya se estrenó en el Gran Teatre del Liceu el 25 de octubre de 1855.

Duración aproximada: 2 h 50 min.

Parte 1: 34 min.
Descanso 15 min.
Parte 2: 42 min.
Descanso 15 min.
Parte 3: 23 min.
Descanso 10 min.
Parte 4: 31 min.

REPARTO

Tina Gorina - Violetta

22 y 26 de abril
1, 3, 8, 10, 16 y 22 de mayo
5 de julio

Montserrat Seró - Violetta

24 y 28 de abril
5, 13, 15, 17 y 24 de mayo
4 de julio

Antoni Lliteres - Alfredo

22 y 26 de abril
1, 3, 8, 10, 13 y 16 de mayo

Andrés Sánchez-Joglar - Alfredo

24 y 28 de abril
5, 15, 17, 22 y 24 de mayo
4 y 5 de julio

Luis Cansino - Germont

22 y 26 de abril
1, 3, 8, 10 y 16 de mayo

Àngel Òdena - Germont

24 y 28 de abril
5, 13, 15, 17, 22 y 24 de mayo
4 y 5 de julio

Tamara Abraão

Flora Bervoix

Laura Obradors

Annina

Adrià Mas - Gastone

Abril y mayo

Arnau Torres - Gastone

4 y 5 julio

Alejandro Chelet

Barone Douphol

Lluís Vergés

Marchese d'Obigny

Jordi Serrano-Jové

Dottore Grenvil

Oriol Luque

Giuseppe

Néstor Corona

Commissionario

Néstor Corona

Domestico di Flora

FICHA ARTÍSTICA

Dirección musicalAndrés Salado (22 y 28 abril · 1, 3, 10, 16, 17 y 22 mayo · 4 y 5 julio) / Daniel Gil de Tejada (24 y 26 abril · 5, 8, 13, 15 y 24 mayo)Traducción sobretituladoJordi Torrents
Dirección de escena y vestuarioCarles OrtizAdaptación sobretituladoGlòria Nogué
Asistente de movimiento escénicoJaume SangràRegidor de escenarioJordi Galobart
Diseño de escenografíaJordi GalobartRealización escenografía y maquinariaRB Creacions 1990, S.L. (Raül Vilasis y Berta Vidal)
VestuarioFundació Òpera a CatalunyaCoordinación caracterizaciónToni Santos

Producción y organización Fundació Òpera a Catalunya

Cor Amics de l’Òpera de Sabadell

Orquestra Simfònica del Vallès

Saber más

sala de prensa

funciones

ABRIL 2026

Sabadell, Teatre La Faràndula

Miércoles 22 abril, 20 h

Viernes 24 abril, 20 h

Domingo 26 abril, 18 h

Martes 28 abril, 20 h

MAYO 2026

Manresa, Teatre Kursaal
Viernes 1 mayo, 18 h

Vic, Teatre L’Atlàntida
Domingo 3 mayo, 18 h

Reus, Teatre Fortuny
Martes 5 mayo, 20.30 h

Viladecans, Atrium
Viernes 8 mayo, 20 h

Cornellà, Auditori
Domingo 10 mayo, 18 h

Lleida, Teatre de la Llotja
Miércoles 13 mayo, 20 h

Sant Cugat del Vallès, Teatre-Auditori Emma Vilarasau
Viernes 15 mayo, 20 h

Barcelona, Palau de la Música Catalana
Sábado 16 mayo, 18.30 h

Granollers, Teatre Auditori
Domingo 17 mayo, 18 h

Girona, Teatre Municipal
Viernes 22 mayo, 19 h

Tarragona, Teatre Tarragona
Domingo 24 maig, 18 h

Barcelona, Palau de la Música Catalana
Sábado 4 de julio, 18.30 h

Domingo 5 de julio, 17.30 h

Playlist

DOSIER DIDÁCTICO

PODCAST

òpera en construcció

Cápsula 1: Argumento

Cápsula 2: Música

Cápsula 3: Los oficios de la ópera: el regidor

Cápsula 4: Escena

òpera en construcció

Cápsula 1: El argumento

Cápsula 2: La puesta en escena

òpera en construcció

Cápsula 1: Argumento

Càpsula 2: Caracterització

Càpsula 3: La gira

Galería de imágenes

LA TRAVIATA

La acción transcurre en París y cercanías, hacia el año 1850.

ACTO I

Salón en casa de Violetta

Violetta Valéry, una cortesana parisiense bella, culta y rica, hace una gran fiesta en su mansión (“Dell’invito”). Todos sus numerosos admiradores están presentes. Gastone, uno de ellos, le presenta el joven Alfredo Germont, que le declara su amor, alimentado desde ya hace cierto tiempo. Violetta se lo toma como un cumplimiento. La fiesta continúa y Alfredo es el encargado de hacer el brindis (“Libiamo ne’ lieti calici”). De repente, la anfitriona se encuentra mal y Alfredo lo ayuda. Mientras se recupera, el joven le explica cómo se enamoró de ella (“Un di felice, eterea”). Violetta siente cómo nace su interés por este admirador y le da una flor, pidiénndole que se la devuelva cuando haya marchitado, es decir, el día siguiente. Alfredo, loco de alegría (“Io son felice”), se despide de Violetta. Los invitados se van (“Si ridesta in cel”). Se está haciendo de día. Violetta, ya sola, piensa en las palabras de Alfredo y cree que quizás es el amor que llega. Pero pronto rehúsa este pensamiento: para ella solo existe el placer (“È strano…”, “Ah, fors’è lui”, “Sempre libera!”). De mientras, desde la calle se siente como Alfredo insiste en el amor que siente por ella.

ACTO II

Cuadro primero

Casa de campo en las afueras de París

Violetta y Alfredo hace ya tres meses que viven juntos en el campo. Llega Alfredo y habla de la felicidad que le proporciona el amor de Violetta (“Lunge da lei. De’ miei bollenti spiriti”). De repente llega Annina, la criada, que vuelve de París, donde ha ido para vender los últimos bienes de su señora, para así conseguir dinero que les permitan seguir manteniendo su nivel de vida. Alfredo, avergonzado, decide ir él mismo a obtener fondo (“Oh mio rimorso!”). Entra Violetta. Ha recibido una invitación para ir a la fiesta de su amiga Flora Bervoix, pero ahora ya no hace este tipo de vida y decide que no irá. Se presenta un señor: es Giorgio Germont, el padre de Alfredo, que quiere entrevistarse con Violetta. Su intención es convencerla de separarse de su hijo, puesto que la situación escandalosa de la pareja provoca problemas en su familia, de estamento burgués (“Pura siccome un angelo”). Violetta, al principio, se opone, pero a lo largo del extenso diálogo que tienen, reflexiona y voz que tiene que sacrificarse (“Non sapete cual affetto”, “Un di, quando le venere”, “Dite alla giovine”, “Morrò! Morrò!”). Germont se va, agradecido por la actitud de Violetta, y ella se dispone a escribir una carta para su amado, que llega y quiere saber de qué se trata. Pero Violetta se lo esconde. Alfredo le expresa el miedo que tiene de que su padre los quiera separar y Violetta le ruega que le jure que siempre lo querrá (“Amami, Alfredo”). Violetta sale y poco después Alfredo recibe la carta en la que le dice que se tienen que separar, porque quiere volver a su antigua vida. Alfredo se desespera. Su padre llega e intenta consolarlo (“Di Provenza il madre, il suol”). El joven enamorado descubre la invitación de Flora y decide ir a la fiesta, donde podrá vengarse de Violetta.

Cuadro segundo

Salón en casa de Flora Bervoix

La fiesta está en el máximo apogeo (“Noi siamo zingarelle”, “Di Madride noi siamo matadori”). Los comentarios de los invitados se centran en Violetta, que ha dejado Alfredo y ha vuelto con el barón Douphol. Alfredo llega y va hacia la tabla de juego. A continuación entran Violetta y el barón, que, ante las provocaciones de Alfredo, decide enfrentarse en el juego. Todos los invitados están cenando. Alfredo y Violetta aparecen en escena discutiendo (“Mí chiamaste ? Che bramane?”). Violetta quiere simular que está enamorada del barón y le pide a Alfredo que se vaya. Él convoca a todos los invitados (“Oro tutti a me”) y, ante todo el mundo, insulta a Violetta y le lanza a la cara un fajo de dinero, como pago de lo que ella ha gastado por él. Los invitados están horrorizados y desprecian Alfredo. También lo hace Giorgio Germont, que llega y hace ver a su hijo la mezquindad de su acción. El barón desafía Alfredo a un duelo y Violetta se cae desmayada (“Ogni sudo aver tal femmina”).

ACTO III

Dormitorio de Violetta

Violetta agoniza. Llega el doctor Grenvil para visitarla y le dice a Annina que solo le restan unas pocas horas de vida. Violetta relee la carta que ha recibido de Giorgio Germont, el padre de Alfredo. Él le dice que en el duelo el barón fue herido y que Alfredo, que ya sabe toda la verdad, está en el extranjero, pero que está a punto de volver. Violetta reflexiona y, viendo que ya no le queda nada, piensa que es demasiado tarde (“Tenesta la promessa… Addio del passato”). Es carnaval y se siente la alegría de la gente en la calle (“Largo al quadrupede”). De repente, llega Alfredo, y ante la alegría inmensa de Violetta, hacen planes para el futuro (“Oh, mia Violetta… Parigi, o cara”). Pero ella está tan débil que no puede ni levantarse (“Ah! Grande Dio! Morir si giovane”). Llega Giorgio Germont dispuesto a pedir perdón. De mientras, Violetta se despide de Alfredo, dándole un retrato suyo en miniatura y deseándole que encuentre una mujer digna de él (“Prendi, quest’è la immagine”). De repente, Violetta deja de sufrir y se siente revivir (“Cessarono li spasimi”). En un instante, cae muerta.

LA ÓPERA MÁS POPULAR DE VERDI

Un roman, c’est un miroir qu’on promène le long d’un chemin.

Stendhal, Le rouge et le noir

Alexandre Dumas, hijo, conoció la cortesana Marie Duplessis en 1844 e inició una relación que duraría todo el año 1845. Duplessis, pero, enfermó y acabó muriendo en 1847. El impacto que Duplessis causó en Dumas inspiró el escritor en la hora de crear Marguerite Gautier, la protagonista de la novela La dame aux camélias, publicada en 1848. El éxito inmediato de la novela hizo que el mismo Dumas elaborara una versión teatral que se estrenaría en París cuatro años más tarde (1852). La obra tuvo un éxito extraordinario, superior incluso al de la novela, y entre los numerosos espectadores que presenciaron el estreno estaba Giuseppe Verdi, el cual quedó tan fascinado por la historia de Marguerite Gautier, que inmediatamente decidió hacer una versión operística. Francesco Maria Piave fue el libretista, tal como ya había sido en dos óperas anteriores de Verdi, Ernani y Rigoletto. La ópera de Verdi se estrenó en La Fenice de Venecia apenas un año después del estreno teatral de Dumas en París (1853). Piave, al adaptar la obra de Dumas, hizo una serie de cambios respecto al texto original para evitar tener que pagar derechos de autor. Así, la obra pasó a llamarse La traviata (‘La perdida’), Piave cambió el nombre de los personajes (se pasó de Marguerite Gautier a Violetta Valéry, de Armand Duval a Alfredo Germont, etc.) y suprimió cualquier referencia a las camelias del título de la obra de Dumas, que representaban una elegante metonimia del amor ilícito.

La traviata explica, pues, la historia de Violetta Valéry, una cortesana que se enamora de un joven de buena familia, Alfredo Germont, y de cómo ella tiene que renunciar a este amor por petición expresa de Giorgio Germont, el padre de Alfredo, para preservar el buen nombre de la familia, puesto que la hija pequeña se quiere casar y la familia del novio no quiere saber nada de los Germont si Alfredo continúa viviendo con la antigua cortesana. El pasado “pecaminoso” de Violetta, pues, la persigue y ella acepta la petición del padre de su enamorado y abandona Alfredo. Él se siente traicionado por Violetta, y así se lo reprocha cuando los dos se encuentran fortuitamente en una fiesta. Tiempo después, Violetta, sola, triste y enferma de tuberculosis, acaba muriendo en brazos de Alfredo, que al final ha vuelto a su lado, al ser informado, finalmente, por el padre del sacrificio que ella hizo.

El argumento de la obra es eminentemente melodramático, pero el magnífico retrato psicológico de los personajes —sobre todo de Violetta—, junto con la calidad y la variedad de la música, dota de una absoluta verosimilitud el conjunto dramático resultante. La personalidad de Violetta Valéry es la fuerza motriz de esta ópera: de una cortesana alegre, segura de sí misma y dispuesta a disfrutar materialmente de la vida al máximo, a una persona que repentinamente se enamora de la pureza de sentimientos de un ingenuo Alfredo Germont, y que a continuación tiene que hacer un sacrificio para el bien de la persona que aprecio. Esto musicalmente se traduce en un alegre bel canto a la primera parte de la ópera, que da , a la segunda parte, a un dramatismo creciente, con un aumento del peso orquestal.

La historia de Marguerite Gautier / Violetta Valéry se ha llevado al teatro y a la ópera, pero también en el cine y la televisión, e incluso se ha hecho un ballet, lo cual demuestra el éxito que ha tenido a lo largo de la historia el relato de esta cortesana libertina y romántica a la vez, poliédrica y contradictoria, humana, en definitiva. Un personaje que osó pasar un espejo stendhaliano delante de toda una sociedad para reflejar la hipocresía, la doble moral y, sobre todo, la obsesión por un materialismo que iba más allá de las transacciones comerciales, que afectaba todos los ámbitos de la vida y que acababa para chafar los sentimientos puros de personas tan maravillosamente imperfectas como Violetta Valéry.

Por contenido dramático y musical, pues, no son pocos los que consideran La traviata si no quizás la mejor ópera de Verdi, sí la más interesante y la mejor trabada, dramáticamente hablando. Y, por supuesto, con pasajes musicales tan conocidos como el célebre brindis “Libiamo ne’ lieti calici”, los corazones y danzas “Noi siamo zingarelle” y “È Piquillo un balido gagliardo”, dúos como “Un di felice, eterea”, o aries tan bellas y emotivas como “È strano…”, “Sempre libera!”, “Lunge da lei”, “Amami, Alfredo” y “Addio del passato”, esta ópera ha acontecido, sin duda, la más popular de todo el extenso repertorio operístico verdiano.

Jordi Vilaró
Doctor en Estudios Teatrales

LA TRAVIATA

La acción transcurre en París y cercanías, hacia el año 1850.

ACTO I

Salón en casa de Violetta

Violetta Valéry, una cortesana parisiense bella, culta y rica, hace una gran fiesta en su mansión (“Dell’invito”). Todos sus numerosos admiradores están presentes. Gastone, uno de ellos, le presenta el joven Alfredo Germont, que le declara su amor, alimentado desde ya hace cierto tiempo. Violetta se lo toma como un cumplimiento. La fiesta continúa y Alfredo es el encargado de hacer el brindis (“Libiamo ne’ lieti calici”). De repente, la anfitriona se encuentra mal y Alfredo lo ayuda. Mientras se recupera, el joven le explica cómo se enamoró de ella (“Un di felice, eterea”). Violetta siente cómo nace su interés por este admirador y le da una flor, pidiénndole que se la devuelva cuando haya marchitado, es decir, el día siguiente. Alfredo, loco de alegría (“Io son felice”), se despide de Violetta. Los invitados se van (“Si ridesta in cel”). Se está haciendo de día. Violetta, ya sola, piensa en las palabras de Alfredo y cree que quizás es el amor que llega. Pero pronto rehúsa este pensamiento: para ella solo existe el placer (“È strano…”, “Ah, fors’è lui”, “Sempre libera!”). De mientras, desde la calle se siente como Alfredo insiste en el amor que siente por ella.

ACTO II

Cuadro primero

Casa de campo en las afueras de París

Violetta y Alfredo hace ya tres meses que viven juntos en el campo. Llega Alfredo y habla de la felicidad que le proporciona el amor de Violetta (“Lunge da lei. De’ miei bollenti spiriti”). De repente llega Annina, la criada, que vuelve de París, donde ha ido para vender los últimos bienes de su señora, para así conseguir dinero que les permitan seguir manteniendo su nivel de vida. Alfredo, avergonzado, decide ir él mismo a obtener fondo (“Oh mio rimorso!”). Entra Violetta. Ha recibido una invitación para ir a la fiesta de su amiga Flora Bervoix, pero ahora ya no hace este tipo de vida y decide que no irá. Se presenta un señor: es Giorgio Germont, el padre de Alfredo, que quiere entrevistarse con Violetta. Su intención es convencerla de separarse de su hijo, puesto que la situación escandalosa de la pareja provoca problemas en su familia, de estamento burgués (“Pura siccome un angelo”). Violetta, al principio, se opone, pero a lo largo del extenso diálogo que tienen, reflexiona y voz que tiene que sacrificarse (“Non sapete cual affetto”, “Un di, quando le venere”, “Dite alla giovine”, “Morrò! Morrò!”). Germont se va, agradecido por la actitud de Violetta, y ella se dispone a escribir una carta para su amado, que llega y quiere saber de qué se trata. Pero Violetta se lo esconde. Alfredo le expresa el miedo que tiene de que su padre los quiera separar y Violetta le ruega que le jure que siempre lo querrá (“Amami, Alfredo”). Violetta sale y poco después Alfredo recibe la carta en la que le dice que se tienen que separar, porque quiere volver a su antigua vida. Alfredo se desespera. Su padre llega e intenta consolarlo (“Di Provenza il madre, il suol”). El joven enamorado descubre la invitación de Flora y decide ir a la fiesta, donde podrá vengarse de Violetta.

Cuadro segundo

Salón en casa de Flora Bervoix

La fiesta está en el máximo apogeo (“Noi siamo zingarelle”, “Di Madride noi siamo matadori”). Los comentarios de los invitados se centran en Violetta, que ha dejado Alfredo y ha vuelto con el barón Douphol. Alfredo llega y va hacia la tabla de juego. A continuación entran Violetta y el barón, que, ante las provocaciones de Alfredo, decide enfrentarse en el juego. Todos los invitados están cenando. Alfredo y Violetta aparecen en escena discutiendo (“Mí chiamaste ? Che bramane?”). Violetta quiere simular que está enamorada del barón y le pide a Alfredo que se vaya. Él convoca a todos los invitados (“Oro tutti a me”) y, ante todo el mundo, insulta a Violetta y le lanza a la cara un fajo de dinero, como pago de lo que ella ha gastado por él. Los invitados están horrorizados y desprecian Alfredo. También lo hace Giorgio Germont, que llega y hace ver a su hijo la mezquindad de su acción. El barón desafía Alfredo a un duelo y Violetta se cae desmayada (“Ogni sudo aver tal femmina”).

ACTO III

Dormitorio de Violetta

Violetta agoniza. Llega el doctor Grenvil para visitarla y le dice a Annina que solo le restan unas pocas horas de vida. Violetta relee la carta que ha recibido de Giorgio Germont, el padre de Alfredo. Él le dice que en el duelo el barón fue herido y que Alfredo, que ya sabe toda la verdad, está en el extranjero, pero que está a punto de volver. Violetta reflexiona y, viendo que ya no le queda nada, piensa que es demasiado tarde (“Tenesta la promessa… Addio del passato”). Es carnaval y se siente la alegría de la gente en la calle (“Largo al quadrupede”). De repente, llega Alfredo, y ante la alegría inmensa de Violetta, hacen planes para el futuro (“Oh, mia Violetta… Parigi, o cara”). Pero ella está tan débil que no puede ni levantarse (“Ah! Grande Dio! Morir si giovane”). Llega Giorgio Germont dispuesto a pedir perdón. De mientras, Violetta se despide de Alfredo, dándole un retrato suyo en miniatura y deseándole que encuentre una mujer digna de él (“Prendi, quest’è la immagine”). De repente, Violetta deja de sufrir y se siente revivir (“Cessarono li spasimi”). En un instante, cae muerta.

LA ÓPERA MÁS POPULAR DE VERDI

Un roman, c’est un miroir qu’on promène le long d’un chemin.

Stendhal, Le rouge et le noir

Alexandre Dumas, hijo, conoció la cortesana Marie Duplessis en 1844 e inició una relación que duraría todo el año 1845. Duplessis, pero, enfermó y acabó muriendo en 1847. El impacto que Duplessis causó en Dumas inspiró el escritor en la hora de crear Marguerite Gautier, la protagonista de la novela La dame aux camélias, publicada en 1848. El éxito inmediato de la novela hizo que el mismo Dumas elaborara una versión teatral que se estrenaría en París cuatro años más tarde (1852). La obra tuvo un éxito extraordinario, superior incluso al de la novela, y entre los numerosos espectadores que presenciaron el estreno estaba Giuseppe Verdi, el cual quedó tan fascinado por la historia de Marguerite Gautier, que inmediatamente decidió hacer una versión operística. Francesco Maria Piave fue el libretista, tal como ya había sido en dos óperas anteriores de Verdi, Ernani y Rigoletto. La ópera de Verdi se estrenó en La Fenice de Venecia apenas un año después del estreno teatral de Dumas en París (1853). Piave, al adaptar la obra de Dumas, hizo una serie de cambios respecto al texto original para evitar tener que pagar derechos de autor. Así, la obra pasó a llamarse La traviata (‘La perdida’), Piave cambió el nombre de los personajes (se pasó de Marguerite Gautier a Violetta Valéry, de Armand Duval a Alfredo Germont, etc.) y suprimió cualquier referencia a las camelias del título de la obra de Dumas, que representaban una elegante metonimia del amor ilícito.

La traviata explica, pues, la historia de Violetta Valéry, una cortesana que se enamora de un joven de buena familia, Alfredo Germont, y de cómo ella tiene que renunciar a este amor por petición expresa de Giorgio Germont, el padre de Alfredo, para preservar el buen nombre de la familia, puesto que la hija pequeña se quiere casar y la familia del novio no quiere saber nada de los Germont si Alfredo continúa viviendo con la antigua cortesana. El pasado “pecaminoso” de Violetta, pues, la persigue y ella acepta la petición del padre de su enamorado y abandona Alfredo. Él se siente traicionado por Violetta, y así se lo reprocha cuando los dos se encuentran fortuitamente en una fiesta. Tiempo después, Violetta, sola, triste y enferma de tuberculosis, acaba muriendo en brazos de Alfredo, que al final ha vuelto a su lado, al ser informado, finalmente, por el padre del sacrificio que ella hizo.

El argumento de la obra es eminentemente melodramático, pero el magnífico retrato psicológico de los personajes —sobre todo de Violetta—, junto con la calidad y la variedad de la música, dota de una absoluta verosimilitud el conjunto dramático resultante. La personalidad de Violetta Valéry es la fuerza motriz de esta ópera: de una cortesana alegre, segura de sí misma y dispuesta a disfrutar materialmente de la vida al máximo, a una persona que repentinamente se enamora de la pureza de sentimientos de un ingenuo Alfredo Germont, y que a continuación tiene que hacer un sacrificio para el bien de la persona que aprecio. Esto musicalmente se traduce en un alegre bel canto a la primera parte de la ópera, que da , a la segunda parte, a un dramatismo creciente, con un aumento del peso orquestal.

La historia de Marguerite Gautier / Violetta Valéry se ha llevado al teatro y a la ópera, pero también en el cine y la televisión, e incluso se ha hecho un ballet, lo cual demuestra el éxito que ha tenido a lo largo de la historia el relato de esta cortesana libertina y romántica a la vez, poliédrica y contradictoria, humana, en definitiva. Un personaje que osó pasar un espejo stendhaliano delante de toda una sociedad para reflejar la hipocresía, la doble moral y, sobre todo, la obsesión por un materialismo que iba más allá de las transacciones comerciales, que afectaba todos los ámbitos de la vida y que acababa para chafar los sentimientos puros de personas tan maravillosamente imperfectas como Violetta Valéry.

Por contenido dramático y musical, pues, no son pocos los que consideran La traviata si no quizás la mejor ópera de Verdi, sí la más interesante y la mejor trabada, dramáticamente hablando. Y, por supuesto, con pasajes musicales tan conocidos como el célebre brindis “Libiamo ne’ lieti calici”, los corazones y danzas “Noi siamo zingarelle” y “È Piquillo un balido gagliardo”, dúos como “Un di felice, eterea”, o aries tan bellas y emotivas como “È strano…”, “Sempre libera!”, “Lunge da lei”, “Amami, Alfredo” y “Addio del passato”, esta ópera ha acontecido, sin duda, la más popular de todo el extenso repertorio operístico verdiano.

Jordi Vilaró
Doctor en Estudios Teatrales